Cansada ya del juego del marinero, Loleta (o Loreta) ya tenía elegido el puerto en donde amarraría su bote, y se quedaría...o al menos por un rato.
Loleta, sumaba, restaba, pensaba "dejo todo por amor y empiezo de cero", pero de momento volvía su conciencia burguesa que la convencía para seguir jugando. "Sigue con tu jueguito de conquistar marineros", así como si fueran marquillas (chile tengo, francés, uruguayo, inglés..etc...). Más inestable que nunca seguía con su vida.
Una mañana como esta, Loleta recibió la noticia que en un lugar lejano, un evatest (debería llamarse evotest) había dado positivo.
Loleta se siente como un marino. Claro que, de un país sin salida al mar.
dijous 22 d’octubre de 2009
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3 hablame:
volvió????!!!!!!!!
abrazo!
la vida es un juego y vamos aprendiendo solos, nadie te enseña...
abrazo!
solo necesitaba desahorgame un poquito, gracias lexigirl!
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